Lo que proponen es un capitalismo que no esté fundamentado únicamente en los beneficios. Desechan la idea de que una fundación por tener impacto social debe renunciar a los beneficios y viceversa. Da importancia al carácter de las empresas de proporcionar un servicio a la sociedad, un servicio importante, que ayude a mejorarla, pero sin olvidar que esta empresa en cierto modo lo esta vendiendo. Éste es el verdadero capitalismo. En la actualidad, se da tanta importancia al beneficio que el producto que esté promocionando una empresa carece de total relevancia, no es más que un pretexto para hacer una venta. Y las asociaciones con fines solidarios no tienen ánimo de lucro y funcionan a través de las donaciones. De esta manera son agujeros que no tienen supervivencia. Pensadlo, todas las asociaciones benéficas tradicionales necesitan de otra vía para mantenerse. Alguien responsable de una fundación debe tener otra fuente de ingresos o no podrá sostenerla. Pensad en fundaciones de deportistas de élite, asociaciones vínculadas a la sanidad, lotería, etc...Sin contar con que las simples donaciones no suelen tener una planificación y una catalización adecuadas, convirtiéndose en un desperdicio a la larga.
Generalmente, una buena idea es el primer paso, pero en sí no vale nada. Cuando se dispone de los medios y se convierte en una oportunidad, entonces pasa a valer millones. En la entrevista se citaban proyectos como un papel que reacciona con muestras de sangre, para dar un análisis sobre diversas enfermedades. Este papel no es muy caro, ya que su objetivo es resolver el problema de que en áfrica no se pueden hacer análisis por la imposibilidad de refrigerar las muestras en su traslado. No es muy caro y sin embargo es una idea que dará su propio futuro a la empresa. La empresa que vende eso es una empresa social. Proporciona un servicio importante, accesible, que causa un impacto y se sostiene por sí misma. Si la empresa subiera el precio del producto, sólo sería accesible al primer mundo, con un futuro más dudoso. Y si se convirtiera en una ONG de donativos, dependería de otra fuente de ingresos o no serviría para nada. Y con el problema principal del hambre, lo mismo. Si se aborda el problema desde esta perspectiva, seguramente se desarrollen los medios con los que se cree mercado en los países empobrecidos, y se favorezca el crecimiento. En vez de darles pan se les enseña a cultivar el trigo. Dar la caña en lugar del pescado.Ese es el futuro que describe. Empresas basadas en la tecnología, en las que es viable y hasta beneficioso combinar el crecimiento y supervivencia de la empresa con un servicio de verdad a los demás. Eso es sostenibilidad. Eso es capitalismo constructivo. Si se olvida cualquiera de las dos, el futuro será más incierto, para el empresario, o para el sistema y el mundo. No sé vosotros, pero cuando yo pienso en el capitalismo, en las ventajas de la competitividad, en lo que la carrera tecnológica puede ofrecer al mundo (y no sólo al empresario), no se me ocurre mejor sistema para llevarlo a cabo que generalizar esta idea que os acabo de trasmitir. Espero que también os haya calado. Para más dudas ya sabéis. Un saludo!
Cuando esté disponible publicaré el vídeo de la entrevista que he visto. A grandes rasgos, es un resumen bastante parecido, pero así soy más creíble para los que no se fían de mí x)
ResponderEliminarmenudo tema interesante!!! buen post, me ha gustado
ResponderEliminarsólo el tiempo podrá decir si este sistema funciona o no
P.D: eres creíble, sólo hace falta ver tu foto de avatar xD
Cualquiera que se haya leído: La Riqueza de las Naciones de Adam Smith, sabrá que eso que llaman capitalismo y q tanto critican los progres es una invención suya. Y que eso q los empresarios realizan tampoco es capitalismo, es despotismo y falta de humanidad.
ResponderEliminarSe debe espolear a la población a mejorar, no darles todo hecho, si no, fijáos como están en Vitoria-Gasteiz las ayudas sociales actualmente. Les dan todo hecho, y no buscan la mejora, ya que mientras haya dinero social para pagarles la comodidad, ¿para qué esforzarse en luchar?
Ese es el beneficio de la competitividad, que sitúa al ciudadano en el camino de la mejora, contribuyendo al avance de la sociedad. Lo que hay que tener en cuenta es que la competitividad como la empresa y como todo, se debe orientar hacia el servicio a los demás y no hacia el propio beneficio, provocando como has dicho, una deshumanización.
ResponderEliminarHoy en día cuando alguien piensa en un trabajo, en por qué lo necesita, piensa en que es para poder tener un sueldo y vivir de algo. Ése es el error. El concepto de trabajo no nació de la necesidad de tener beneficios, si no se llamaría sueldo. Y el paro se llamaría cheque sin fondos. No. El trabajo es ante todo, un servicio que tú vendes al mundo para su mejora. Y nos hemos olvidado de todo menos del "tú vendes". Eso es lo que tenemos que recuperar si queremos que el capitalismo y la economía funcionen como deberían.
Este tema me pilla en buen momento, ya que me he pasado toda la mañana estudiándome el apartado de los pensamientos económicos del libro "economía política" de Juan Torres ante la proximidad del examen de dicha asignatura.
ResponderEliminarEn mi opinión, el capitalismo no debe ser susceptible de ser modificado, creo que a funcionado estupendamente allí donde ha sidoimplantado con cabeza y con corazón, lugares que, por desgracia, hoy no abundan.
Como yo siempre he dicho, el capitalismo es el único sistema viable, aunque admito que tiene sus defectos que han de ser sibsanados; pero el problema del capitalismo es que quien lo "administra" no se conforma con un beneficio X, sino que siempre está en la busqueda del X+1, que es lo que hace que para ello haya de pisar al de al lado.
De todas formas el capitalismo es un sistema que, por mucho que le pese a más de uno, proporciona igualdad porque nos dota de pleno empleo. El caso es que hay quien, por diversos motivos, no puede entrar en el juego capitalista y que tiene que ser ayudado por un fondo común, creado por un mínimo nivel fiscal que garantice la supervivencia digna de estas personas; por lo tanto capitalismo sí, pero capitalismo con corazón.