
¿Qué tienen en común Sadam Hussein y Muamar Gadafi?¿En qué se diferencian?
El fantasma de la invasión y posterior guerra de Iraq sigue patente en nuestra mente, así como las discrepancias que generó la participación de los españoles en el ataque. Muchos defienden que, la situación actual en Libia no es sino otra invasión y abuso de poder de occidente. ¿Qué parte hay de razón en estas declaraciones?
Empecemos, por el principio, por aquellos años, gobierno de Jose María Aznar; su conocida amistad y alianza con los dirigentes americano George W. Bush hijo y británico, Tony Blair. En la oposición, un jovencísimo J. L. Rodríguez Zapatero, y, presten atención ahora, los artistas de "la ceja".
Las razones de la invasión a Iraq se pueden dividir en tres: económicas, políticas y sociales. Oficialmente, sólo se presento la invasión como el intento de derrocar a un dictador que poseía unas inexistentes armas de destrucción masiva y, algo de lo que muchos se olvidaban, contra un genocida.
Voy a resaltar ese último punto, GENOCIDA, dado que parece ser que a muchos se les olvidó quién era Sadam y cómo mató vil y cruelmente a civiles (¿no os llama la atención cierto parecido a un excéntrico dictadorzuelo al que hoy denuncia cada uno de los que se sitúo en contra de el ataque a Iraq?). Se han llegado a encontrar fosas comunes de hasta 15.000 asesinados por el régimen iraquí, sin embargo, quiero resaltar un ataque, uno de los asesinatos que llevo a cabo este desgraciado, hablo del Genocidio de Halabja.
Hace bien poco se cumplieron 23 años de aquellos 17 y el 18 de marzo de 1988, en los que la ciudad iraquí de Halabja fue regada con bombas químicas y con bombas racimo en más de veinte ocasiones. Para los que el dato resulte tan espeluznante, como a mí, uno de los productos utilizados fue el cianuro, una sustancia, un veneno, que mata lenta y agónicamente a quién lo incorpora a su organismo. Los gases mostaza y gases nerviosos no se quedan atrás en cuanto a crueldad y, parece ser por ello, es por lo que Sadam también decidió utilizarlos contra una población CIVIL. La hora en la que los habitantes de Halabja miraron al cielo extrañados por el ruido de motores se conoce como "Viernes sangriento".
Este es uno de los casos particulares sobre los cuales quería enfatizar para destacar la crueldad de un dictador, que nada tiene que envidiar al ahora tan en boga Gadafi. Sencillamente, dejo claro desde ya que no apoyo quién y cómo se llevo a cabo la invasión de Iraq; dado que aquí entraron, oficialmente, aquellas supuestas armas de destrucción masiva que jamás se encontraron, acompañadas de la caída posterior de W. Bush. La razón que muchos defienden es, simplemente, el interés de los americanos en las reservas de crudo Iraquís.
No puedo dejar escapar la oportunidad de criticar a todos aquellos que hicieron la vista gorda ante la crueldad de Hussein, y hoy defienden sin ninguna vergüenza la internvención en Libia. Hablo, claro está, de los de la ceja, de los "progresistas" que tienen de sociales y humanos lo que les pueda aumentar la venta de su respectiva mierda o pueda mejorar su ya demasiado cómoda vida. La cara de asco no abandona mi rostro cuando veo tanto actor, tanto músico, tanto GILIPOLLAS defendiendo lo que (en la sombra) un asesor de imagen le dice que debe defender. ¡No a la pobreza! Gritan mientras abandonan los conciertos en limusinas, cenan caviar, o se casan en islas caribeñas...
La única reflexión que se debe hacer desde occidente es que, por desgracia, África sólo está sufriendo la indiferencia y el pasotismo de los dirigentes occidentales a los que no molestaba la colocación de déspotas y dictadores, mientras mantuvieran en control de África (aunque fuera pasando a los rebeldes por las armas). Ahora, los que un día miraron hacia otro lado, se colocan a la cabeza de las manifestaciones, de las ruedas de prensa, para criticar lo que un día no pareció importarles, ¿por qué? porque es lo que les hace parecer más humanos, a dirigentes y su séquito de fanáticos seguidores.
¿Qué nos toca? Destapar, amigos, la hipocresía, la prepotencia y la mentira de todos aquellos que tratan de quedar como personas que se preocupan por la verdad y la vida, cuando sólo miran a su bolsillo, a su cartera o a quién ocupa la jodida Moncloa.
Sólo crucemos los dedos porque la pasividad occidental no cause más muertes al pueblo Libio, y sean capaces de alcanzar su libertad; porque todo ser humano merece ser libre; mientras nosotros sigamos tragándonos la demagogia y las palabras fáciles de unos y otros, tampoco lo seremos.
Saludos!!!
